viernes, 15 de diciembre de 2017

Por el respeto a la libertades publicas y el orden juridico



La Corriente Fundadora UNM desea manifestar su repudió por la represión y la detención ilegal de manifestantes que protestaban en el día de ayer, frente al Congreso de la Nación contra la reforma jubilatoria.

La detención ilegal de varias personas, sumado a los casos de heridos por los golpes sufridos de manos de la Gendarmería Nacional en un despliegue de fuerza inusitado debe ponernos en alerta a toda la ciudadanía, ante la intención subyacente del Gobierno Nacional de criminalizar la protesta.

Como parte de la comunidad universitaria, también hacemos propio lo expresado por nuestra Universidad en relación a los sucesos ocurridos en la Universidad del Comahue que sumados a otros anteriores, y que dan cuenta de una reiterada agresión a la autonomía universitaria, que no registra antecedentes desde la recuperación de la democracia.

Entendemos que las recientes medidas judiciales de privación de la libertad de dirigentes políticos opositores, va en el mismo sentido de atropello a la libertades públicas y el orden jurídico.

Por todo ello, decimos una vez más, que no olvidamos la trágica historia argentina cuando el Estado llego a ser un dispositivo de persecución, odio y violencia contra el pueblo, por lo que convocamos a la comunidad universitaria a mantenerse en alerta en defensa del derecho constitucional a la protesta social y a seguir bregando por las políticas públicas que favorezcan la ampliación de derechos de los sectores más desprotegidos de la sociedad.






domingo, 28 de mayo de 2017

Elecciones UNM 2017: Se conocieron los resultados del escrutinio provisorio

Compartimos el comunicado de la Universidad al cierre del escrutinio provisorio. Felicitamos a la comunidad universitaria por al altisima participacion en estas elecciones y felicitamos a todos los Representantes electos.

La Corriente Fundadora UNM agradece el acompañamiento de todos los compañeros docentes que con su voto expresaron su apoyo y saludamos a los representantes electos del estamento estudiantil y no docente
 

Tras la finalización de los comicios –que concluyeron el sábado 27 de mayo, a las 15 hs. –, la Junta Electoral de la Universidad Nacional de Moreno dio a conocer los resultados del escrutinio provisorio de las votaciones para la elección de las autoridades del Segundo Gobierno Universitario, correspondiente al período 2017-2021.



Los Estamentos Docente y Nodocente se organizaron en listas únicas, que obtuvieron la legitimación mediante el voto. Se trata de la Lista N° 21 “La Corriente Fundadora UNM” en el caso del Estamento Docente y de la Lista N° 7 “Corriente Fundadora Nodocente”, en el caso de los trabajadores Nodocentes.



El Estamento Estudiantil participó con un total de cinco (5) listas. Cuatro de ellas,  con candidatos al Consejo Superior y a los Consejos Departamentales y de Carreras. Éstas son: Lista N° 50 “Movimiento Sur”; Lista N° 68 “Frente Unidad Alternativa”; Lista N° 69 “Unidos por la UNM” y Lista N° 100 “Frente 100% Estudiantes”. En tanto, la Lista N° 91 “Oktubre” propuso representantes a la  Carrera de Licenciatura en Trabajo Social, del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales.

De acuerdo a los resultados del escrutinio provisorio, en el Estamento Estudiantil, se impuso al Consejo Superior la Lista N° 100.



En tanto, en el Departamento de Ciencias Aplicadas y Tecnología, ganó la Lista N° 69 en las carreras de Ingeniería en Electrónica, Licenciatura en Gestión Ambiental y Licenciatura en Biotecnología, mientras que en Arquitectura se impuso la Lista N° 100.

En cuanto al Departamento de Economía y Administración, la Lista N° 69 triunfó en la Licenciatura en Relaciones del Trabajo  y en Contador Público Nacional, en tanto que la Lista N° 100 obtuvo la victoria en las Licenciaturas en Administración y en Economía.

Finalmente, en el Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales, la Lista N° 100 ganó en las Licenciatura en Trabajo Social; la Lista N° 68 en la Licenciatura en Comunicación Social y la Lista N° 69 en los Ciclos de Licenciatura en Educación Inicial y Secundaria.



Las elecciones se desarrollaron desde el lunes 22 al sábado 27 de mayo. En los próximos días, La Junta Electoral comunicará los resultados del escrutinio definitivo, luego de lo cual el Consejo Superior aprobará el resultado y la nómina de representantes electos que participará de la Asamblea Universitaria, cuya fecha será prevista por el mismo.




lunes, 15 de mayo de 2017

Marcha Nacional Universitaria 16/5

La Corriente Fundadora UNM expresa su acompañamiento a la convocatoria realizada por las centrales sindicales y gremios de base docentes, entre los cuales se encuentra la Asociación de Trabajadores Docentes de la UNM, para la movilizacion del 16 de mayo del corriente, en reclamo por la concreción de una paritaria docente equitativa y en defensa de la universidad pública.

jueves, 4 de mayo de 2017

Declaracion por el reciente fallo de la Corte Suprema



La Corriente FUNDADORA UNM manifiesta su profundo repudio al fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre la aplicación del  cómputo de 2 x 1 a delitos de lesa humanidad. 

En relación al fallo cortesano, como es de público conocimiento, con ajustada mayoría (por el voto de los jueces  Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti)  la Corte declaró aplicable la ley 24.390, norma vigente desde 1994 y derogada por el Congreso Nacional  en 2001 por Ley 25430, haciendo lugar al beneficio del 2 x 1 a favor del reo  Luis Muiña, abriendo la posibilidad de que otros represores condenados por delitos de lesa humanidad queden en libertad.

Hasta el día de hoy, fue indiscutido que esta ley no regía para los crímenes de la dictadura, dado que no estaba vigente durante su comisión ni durante el juzgamiento de estos delitos. Por otra parte, la detención de Muiña se produjo varios años después de la derogación de la ley 24.390 (junio 2001), por lo que jamás estuvo detenido bajo su normatividad,  por lo cual debe aplicarse sin dudas,  la ley vigente en el último tramo de la conducta punible pese a ser más gravosa; esto es, la 25.430 que derogó el 2x1 de la ley 24.390, de acuerdo a la  jurisprudencia sostenida por  la misma Corte.  

Asimismo, tal como argumentaran los jueces Lorenzetti y Maqueda en sus votos en disidencia, la reducción de pena no es aplicable a los crímenes de lesa humanidad, criterio también exigido por la Corte Interamericana de derechos Humanos.  Dada la naturaleza permanente o continua de los delitos cometidos,  estos crímenes no concluyen hasta tanto se conozca el destino de los desaparecidos y nietos apropiados, por lo que no puede ser aplicable una ley más benigna que no regía ni al momento de su comisión ni actualmente.  En atención a las obligaciones asumidas por el Estado argentino en relación a la aceptación de los instrumentos internacionales respecto de la sanción de los crímenes de lesa humanidad (prohibición de mecanismos  de amnistía, perdón o cualquier otra forma de cumplimiento privilegiada y diferenciada de la detención o prisión), cualquier alteración por parte de los poderes del estado, resulta a todas luces prohibida por  la esencia propia del derecho Internacional y la jerarquía constitucional del derecho Internacional de Derechos Humanos.   

Este hecho y las recientes declaraciones  de la Conferencia Episcopal  Argentina que apuntan a la falsa búsqueda de “la reconciliación entre los argentinos” en relación a lo ocurrido durante la última dictadura cívico-militar en la Argentina,  se enmarcan, a nuestro entender, en una multiplicidad de acciones tendientes a reinstalar “la teoría de los dos demonios” y el efectivo freno a los procesos de verdad que surgen de los juicios de lesa humanidad. 

Es por ello que como  comunidad  universitaria, defensora de la educación pública y de los derechos humanos en su más amplio sentido,  observamos con profunda preocupación esta decisión.

Convocamos a la comunidad educativa  a defender los derechos conquistados, que son la clave para garantizar el Nunca Más en nuestra sociedad, y acompañar la lucha de los organismos de derechos Humanos por la Memoria, Verdad y Justicia.

lunes, 20 de marzo de 2017

Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia - 41° aniversario del inicio de la última dictadura cívico-militar 24 de marzo de 1976-24 de marzo de 2017


Un 24 de marzo para mantener viva la memoria que es condición para construir un futuro mejor

El 24 de marzo es una fecha triste, que nos recuerda contra qué visión de país trabajamos, militamos y luchamos. La lectura de la historia y la construcción de la memoria son actividades que están íntimamente ligadas a las exigencias del presente.  

Nada más alejado de la realidad que creer que el relato histórico no es materia de controversias. Por ello, manifestarnos en contra de todo intento por hacer retroceder lo mucho avanzado en materia de juicios, reconstrucción de verdad y memoria frente al terrorismo de Estado es una obligación que se relaciona directamente con la construcción del presente y el futuro. Desde la Corriente Fundadora UNM queremos convocar al rescate de la memoria del trauma del terror paralizante y de la resignación y el cinismo tan funcionales a la conservación del estado crecientemente hostil de las relaciones y el orden social vigente. 

Es por ello que creemos necesario en esta fecha, oponernos enérgicamente a todo intento de olvido, reducciones o convites a falsos debates (cuantitativos, omisiones, equiparaciones absurdas, etc) motivados por oscuros fines mutilantes de las posibilidades populares en cuanto a reconocerse en las mejores tradiciones de luchas y avances para aprender y orientar la historia en función de sus deseos e intereses.

Mucho de nuestro proyecto universitario tiene que ver con el pensamiento crítico y la desnaturalización del estado actual de las cosas. El compromiso por aportar a un proyecto político de sociedad en que realmente todos podamos vivir mejor es un propósito que bien puede definirse como el de desmontar, cuestionar, desandar, y recuperarnos de todo lo que implicó ese Proceso Dictatorial genocida que produjo una verdadera refundación de la sociedad, la economía y la cultura con una reorientación regresiva en todos los planos, excluyente de millones de personas e instauradora de valores destructivos de lazos sociales y de fraternidad, es decir deshumanizando e instaurando reglas de barbarie.

Asumimos el desafío de entender a la memoria y a la cultura como espacios de una lucha por el sentido vinculada a los conflictos de la actualidad. Necesitamos entender la violencia en su contexto histórico y su carácter fundante de los límites del país actual. El exterminio de personas perpetrado por el terrorismo de estado no debe ser pensado sólo como una atrocidad en sí misma, que lo es, sino también como un instrumento para una verdadera política de clase favorable a un sector minoritario de la sociedad y que fue configurando sólidos límites y condicionamientos para los intentos posteriores de profundización democrática, extensión de derechos y desarrollo económico y social. Es decir, implicó un legado poderoso que, aún en la avanzada segunda década del siglo XXI, sigue marcando la vida de todos en Argentina, más allá de los avances y recuperaciones que se lograron desde 1983, muy especialmente entre 2003 y 2015.

No exageramos si señalamos  que un programa de estudios y un proyecto de desarrollo que no piense a las personas como meros costos a bajar se define por la crítica y la oposición clara a ese mundo neoliberal de claro cuño procesista instaurado a sangre y fuego en 1976 y cuyas ramificaciones aún marcan buena parte de las estructuras sociales, culturales y económicas del país.

Vaciar la democracia con miradas y discursos de “administración técnica” de lo dado, de clausura y reducción de debates, de cercenamiento de oportunidades para millones de compatriotas, de permanente fogoneo mediático y producción de verdades para que pensemos a los otros sólo como objetos de miedo y desconfianza, es parte de la herencia nefasta de la lamentablemente exitosa política de cambio cultural y de mentalidad que generó el terrorismo de estado y cuyas raíces aún no terminamos de extraer.

Esta fecha es una nueva oportunidad para seguir definiendo como punto de partida la necesidad de seguir sacudiendo todo ese “procesismo” que en buena medida seguimos teniendo como sociedad y adentro de cada uno de nosotros.

Nos referimos a un mundo que implicó una verdadera ofensiva antipopular desde la segunda mitad de los años 70s, con su correlato de cambios filosóficos, institucionales, económicos, culturales y sociales que se impusieron hegemónicamente y que solo trajeron decadencia, desigualdad, miseria, humillaciones, alienación, regresión social y barbarie.

Una política de clase que contó con los vientos arrasadores de una nueva fase capitalista mundial, es decir, con su correlato nacional de deshacer los avances y conquistas que, con sus más y sus menos, la sociedad argentina venía logrando darse hasta los primeros años de la década de los '70s.

Sin duda, se refunda (y funde) a la sociedad. Se buscaba disciplinarla y subordinar a las mayorías para lo cual, en lo que hace a la economía política de la dictadura, había que trastocar las estructuras económicas y todo vestigio de política e institucionalidad desarrollista. Apertura comercial y liberalización financiera para beneficiar con rentas a sólo un grupo de privilegiados: la valorización financiera de capitales en reemplazo de la acumulación de capital con eje en la producción. Esto implicó el inicio de una fase larga de caída del PIB per cápita, desindustrialización sostenida, baja del valor agregado nacional, alza de la desocupación, precarización laboral, desigualdad, pobreza e indigencia, concentración y centralización del capital, mayor inestabilidad macroeconómica, extranjerización y dolarización, multiplicación del endeudamiento externo y la fuga de capitales al exterior, transnacionalización de actores nacionales. Así se empezó a hablar de indigencia, un fenómeno desconocido en la Argentina previa a los años 80s. con la inflación de mascarón de proa para legitimar, junto con la represión, la aceptación de políticas de ajuste y regresión.

Un endeudamiento externo que creció un 25% anual acumulativo entre 1975 y 1983, pasando de 7,7 45,9 mil millones de dólares. Los obreros industriales fueron un 37% menos en 1983 que en 1975, sólo una estación macabra de su proceso de reducción hasta casi un tercio en 2001 (de 1,3 millones de trabajadores a 500.000 en 2001). La participación de los asalariados en el ingreso nacional pasó súbita e inéditamente del 48% en 1975 al 30% en 1977.       

El Torino o el Chevy, por citar autos emblemáticos de aquellos tiempos, tenían hasta mediados de la década del 70 no menos del 70% de partes y componentes fabricados en el país y, detrás de eso, empleos y salarios, mercado interno, extensión de la clase media, una historia de expectativas de movilidad social ascendente. Algunos proyectos de infraestructura y de sustitución de importaciones avanzaban. La divisoria de aguas de 1976, como decimos en nuestros cursos, no fue para resolver y superar, para encarar desafíos nuevos de progreso a partir de ese piso previo de “densidad nacional” nada despreciable, sino para tirar “el agua sucia con el niño adentro de la bañera” (cierta maduración industrial y avance tecnológico nada despreciables, cultura de trabajo, alto nivel de empleo, desarrollo urbano, un Estado activo, etc.) .

Se modeló el país condenando a millones de personas que pagaron muy caro toda esta transformación salvaje, en claro sentido de verdadero retroceso y destrucción económica y social. Daños perdurables, moldeo de sociedad y mentes de los cuales no nos hemos recuperado todavía en una escala amplia. Las modificaciones del paisaje de nuestro Conurbano Bonaerense han sido elocuentes, siendo un área urbana cuyo desarrollo de servicios e infraestructura estaba especialmente ligado a la industrialización.

Inocularon confusión, nuevo tipo de expectativas materiales y aspiracionales a alguno grupos sociales que fueron desligando crecientemente sus pretensiones y proyectos de vida respecto de la suerte de las mayorías. Es decir, reclusión individualista y alienante de corta mirada que supone una sociedad parcelada y estratificada, con ruptura de lazos solidarios que solo puede generar violencia y deterioro de calidad de vida de todos, incluso para muchos de los pocos privilegiados que puedan recluirse en fortalezas de lujo y entretenimientos autistas, sólo con apariencia de bienestar.

Es un mundo incompatible con la democracia real, que da lugar y protección a todos, que extiende derechos de ciudadanía y que es la negación de ley de la jungla neoliberal instaurada. Republicanismo excluyente, institucionalismo para unos pocos privilegiados incompatible con verdaderos contenidos democráticos.

Contar con dólares baratos asignados a cualquier fin que no sea prioritario no puede ser un derecho de todos en una economía periférica y subdesarrollada, con una estructura productiva desequilibrada. No se puede pretender el acceso a patrones de consumos sofisticados y propios de élites de países centrales sin correlato de exclusión masiva de otras personas. No se pueden adoptar visiones económicas inspiradoras de políticas recesivas  que solo traen desempleo y caídas salariales, y que en realidad suelen ser resultados deliberadamente buscados para el disciplinamiento social y la transferencia de ingresos en favor de minorías sin ninguna vocación por legitimar la misma con decisiones de inversión productiva que activen motores de progreso para la ciudadanía toda.

Hablar de la generación de un clima de negocios, confianza y seguridades jurídicas, no es más que un discurso clasista que nada explica, tal como verifica la historia, pero sí chantajea para eliminar conquistas, inducir la culpa y la renuncia a derechos y, en definitiva, deteriorar las condiciones de vida de las mayorías populares.

Es el programa económico, la visión elitista y el modelo de sociedad de clara descendencia “procesista” el que nunca parece retirarse y quedar sepultado, pareciendo confirmar el mito de un “eterno retorno” que nubla la visión de que, en realidad, la historia siempre está abierta al cambio de orientaciones, no tiene porqué repetirse y lo propio de lo humano mismo y la vida tiene mucho más que ver con la permanente modificación y transformación de las condiciones reinantes.  

El denominado Proceso no implicó respuestas superadoras a las insuficiencias históricas de un deseable país industrial y con agenda de mayor inclusión y estado de bienestar, sino  que al contrario, buscó desmontar lo que se venía avanzando para subordinar a la sociedad al imperio de condiciones de una minoría que se transnacionalizó de la peor manera: endeudamiento exponencial sin desarrollo que pagamos y pagaremos todos, con ganancias privadas y costos sociales, fuga de capitales al exterior, construcción de un Estado “Hood Robin” sólo permeables a las fracciones concentradas del capital y en consonancia con un orden mundial favorable a estas prácticas (paraísos financieros, etc).

Estos discursos, políticas y construcciones institucionales favorables a las minorías privilegiadas fueron instaurados por la dictadura. El terrorismo de estado fue el partero de la sociedad excluyente y desigual que venimos conociendo y padeciendo varias generaciones posteriores, a partir de contenidos y avances insuficientes en cuanto a reversión de ese mundo hostil desplegado en que impera la fuerte escasez de oportunidades de realización personal y colectiva.

Son las luchas políticas las que nos hacen constituir a las mayorías como sujetos conscientes y “para sí” y se trata de dejar atrás la “amorfidad” y la inercia funcional a la reproducción del estado actual de cosas.

La Corriente Fundadora UNM
Marzo de 2017