lunes, 2 de noviembre de 2015

De cara al balotaje: La educación pública universitaria que queremos


Nuestro país ha entrado en una etapa decisiva. Los resultados de las elecciones generales del 25 de octubre y la postergación de la elección presidencial para definición por balotaje plantean, más que nunca, la necesidad de discutir los objetivos que nos proponemos como Nación.

En este contexto, como miembros de una Universidad pública no podemos ignorar las consecuencias que una u otra alternativa pueden tener sobre el futuro de la educación pública y sobre la educación superior en particular.

La educación desde 2003

La Argentina, durante la última década, ha recorrido un sendero de mejora en el acceso al sistema educativo. Desde el año 2003, ha aumentado exponencialmente el presupuesto dedicado a la educación, alcanzando al 6.5% del PBI, al nivel de los mejores estándares internacionales en la materia. Esto se ha reflejado también en la creación de 15 universidades públicas, en la construcción de más de un millar de nuevas escuelas, un aumento sostenido de los salarios docentes, en la repatriación de más de 600 científicos que habían emigrado al exterior por carecer de oportunidades laborales en el país, en el otorgamiento de más de 40 mil becas de estudios universitarios, entre tantas otras iniciativas.

Pero una simple mejoría en la inversión educativa no basta para que ésta repercuta positivamente en el desarrollo de un país. Por este motivo también se orientaron importantes inversiones a la apertura de escuelas técnicas, al impulso de las ingenierías, a la promoción de las ciencias aplicadas; en resumen, a la generación de conocimiento y a la formación de los profesionales que el país necesita para crecer.

Sin embargo, la educación es mucho más que producción y desarrollo económico. Es inclusión social, es progreso personal, es mejora de la calidad de vida. No cabe duda que la definición de la educación secundaria como obligatoria, así como la creación de nuevas universidades, constituyen logros y mejoras en el acceso a derechos y oportunidades sociales y culturales.

La educación durante la década neoliberal

La política educativa de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández fue un giro copernicano respecto a las estrategias de los gobiernos anteriores. En los años de consenso neoliberal el sistema educativo, y el universitario en particular, sufrió sucesivas reducciones de su presupuesto, se multiplicó la “fuga de cerebros” y el cierre de escuelas técnicas; la educación privada se vio beneficiada, desfinanciándose y desincentivando el sistema científico tecnológico nacional en su conjunto (escasas becas de investigación, nulos estímulos para la comunidad científica).

Estas políticas encontraron un quiebre en 2001. La catástrofe económica, política y social de diciembre de ese año se encuentra presente en nuestra memoria y es un lugar  donde ningún argentino desea volver. Por ese motivo y con el camino iniciado en 2003, hemos transitado 12 años de gobiernos comprometidos con la recuperación del país y transformado la educación pública.

La educación en la Ciudad de Buenos Aires

La ocasión del balotaje presenta la posibilidad de un cambio de rumbo y plantea la necesidad de debatir los próximos pasos en materia educativa. La indefinición de Cambiemos al respecto, nos parece sospechosa, y los antecedentes que Mauricio Macri arrastra de su gestión en la Ciudad de Buenos Aires, nos resultan alarmantes.

Allí donde Macri gobierna desde hace ocho años no observamos signos esperanzadores. En efecto, en las escuelas de la Ciudad existe una falta crónica de vacantes; la inversión en infraestructura educativa resulta pobrísima, en resumen, se promueve el desplazamiento de estudiantes de la educación pública a la educación privada, incrementando las dificultades para el acceso a la educación de los sectores sociales más vulnerables. 

Tal como señala el informe de Amnistía Internacional “La asignación de recursos destinados a escuelas primarias en los distritos más pobres, ha resultado en una oferta limitada en comparación con los distritos más ricos de la ciudad”.  Si se traslada esta lógica al conjunto del sistema educativo, incluyendo a las Universidades Nacionales ubicadas en los distritos pobres del Conurbano Bonaerense, es indudable el impacto negativo para toda la comunidad universitaria.

Hemos visto en los últimos días la circulación de un video en las redes sociales en las que Macri expresa su desacuerdo con la creación de nuevas universidades a las que considera un espacio destinado al incremento de nombramientos de empleados públicos, lo cual expresa su visión del rol del Estado y de la universidad pública en particular.

Estos son ejemplos y antecedentes que permiten comprender y mostrar el riesgo que implicaría en la consolidación del sistema educativo universitario regresar a políticas neoliberales. Son estas las razones que nos hacen dudar seriamente de un porvenir positivo para la educación pública en su conjunto en un eventual gobierno de Cambiemos.

Qué queremos para la educación superior en un próximo gobierno

Desde nuestra perspectiva, en la próxima gestión de gobierno es necesario continuar profundizando las políticas en materia de educación superior, en función de lo que hemos definido como Universidad en el documento consensuado en la Jornada de Reflexión del 15 de septiembre de 2015, “Las universidades públicas propiciamos una política de Estado en educación superior”, donde se definieron los siguientes objetivos:

1.     Profundizar la participación de la Universidad en los programas estratégicos nacionales de desarrollo productivo, social, tecnológico y educativo.
2.     Promover la integración de los jóvenes en las universidades nacionales favoreciendo su acceso y permanencia con calidad educativa.
3.     Impulsar la contribución de la universidad a las acciones de reindustrialización en todo el aparato productivo nacional, incluso las pequeñas, medianas y microempresas.
4.     Direccionar el desarrollo científico, artístico y tecnológico para la recuperación de industrias estratégicas.
5.     Las universidades queremos ser integradas formalmente al proceso de diseño de políticas públicas. Para esta función proponemos aprovechar la estrecha relación entre universidad y sociedad civil, convocando a esta labor a trabajadores, sindicatos y organizaciones sociales.
6.     Continuar la política de incremento de la inversión pública en educación superior para consolidar mejoras en infraestructura, salarios, para la producción de descubrimientos, desarrollos y avances que la universidad realiza como contribución para el crecimiento del país.
7.     Propiciar un debate para la formulación de una nueva Ley de Educación Superior, al día con las necesidades y los desafíos del desarrollo en el siglo XXI.
8.     Involucrar a las universidades en el proceso de integración regional para la construcción en los jóvenes de una identidad latinoaméricana.

Por todas estas razones, desde la Corriente Fundadora de la UNM, ratificamos nuestro apoyo al candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, de cara al 22 de noviembre. Queremos expresar, como parte de esta Universidad del Bicentenario, los objetivos que vamos a defender para la educación pública argentina en el período 2016-2019 y para ello convocamos a un debate con docentes, no docentes y estudiantes, porque entendemos que todos formamos parte de este proceso político definitorio.

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